Grupo de discusión Barcelona

Grupo de discusión Barcelona

La AIF celebra en Barcelona un grupo de discusión sobre el ecosistema cultural de la fotografía en España

El viernes 10 de abril de 2026, la Asociación Ibérica Fotográfica / Territorio Foto celebró en el Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC), en Barcelona, un nuevo grupo de discusión vinculado al estudio sobre el ecosistema cultural de la fotografía en España.

La sesión reunió a profesionales procedentes de instituciones, museos, centros de fotografía, edición, comisariado, docencia, festivales, espacios culturales independientes y proyectos vinculados a la creación contemporánea. Esta diversidad permitió abordar la fotografía desde una perspectiva amplia: como práctica artística, como herramienta educativa, como lenguaje social, como archivo de memoria, como objeto editorial, como campo profesional y como infraestructura cultural todavía insuficientemente reconocida.

En el grupo participaron Josep Maria de Llobet, director del Institut d’Estudis Fotogràfics de Catalunya (IEFC), editor de Ediciones Posibles y fotógrafo-autor; Irene de Mendoza, directora artística de Foto Colectania; Moritz Neumüller, comisario, docente e investigador especializado en fotografía y accesibilidad; Roser Cambray, conservadora del Departamento de Fotografía del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC); Arola Valls, comisaria independiente, docente y mediadora cultural; y Marta Sellarés, docente, autora y co-coordinadora del espacio cultural Negra Mosca. También se planteó la posible presencia como oyente de Edu Soto, de Ruido Foto, vinculado a la organización del Festival La Sal.

La conversación permitió profundizar en una de las ideas centrales del estudio: la fotografía ocupa un lugar decisivo en la vida contemporánea, pero ese peso social no siempre se traduce en reconocimiento institucional, educativo, económico o cultural. A lo largo de la sesión se señaló que la fotografía forma parte de la memoria familiar, de la comunicación cotidiana, de los procesos de identidad, de la cultura digital, de la creación artística, de los archivos públicos y privados, de los medios de comunicación y de la producción de conocimiento. Sin embargo, esa centralidad convive con una débil cultura visual, una limitada presencia en los sistemas educativos y una fragilidad estructural que afecta a buena parte de los agentes que trabajan en el sector.

Uno de los asuntos más relevantes fue la necesidad de fortalecer la educación visual. Se insistió en que la sociedad utiliza imágenes constantemente, pero no siempre dispone de herramientas críticas para comprenderlas, interpretarlas o valorar su impacto. La fotografía se usa como soporte de comunicación, memoria y presencia social, pero sigue faltando una formación sistemática que permita entender su poder simbólico, documental, emocional y político. En este sentido, la sesión puso sobre la mesa la importancia de desarrollar materiales educativos, programas de mediación y recursos transversales que permitan trabajar la fotografía en escuelas, institutos, universidades, centros culturales y festivales.

El grupo también reflexionó sobre la relación entre fotografía y públicos. Se señaló que muchos festivales y espacios fotográficos siguen funcionando, en gran medida, desde el propio sector y para el propio sector. Esta dinámica, aunque ha permitido sostener una comunidad profesional activa, corre el riesgo de generar circuitos endogámicos si no se refuerzan las estrategias de mediación, apertura y construcción de comunidad. No se trata únicamente de atraer visitantes, sino de generar vínculos duraderos, procesos continuos y espacios donde la fotografía pueda ser comprendida, compartida y valorada por públicos más amplios.

Otro eje fundamental fue el papel de los festivales como nodos culturales. En Barcelona se planteó que un festival no debería entenderse solo como una programación temporal de exposiciones y actividades, sino como una plataforma capaz de generar contenidos, conectar agentes, activar procesos educativos, favorecer la circulación de autores, producir conocimiento y sostener relaciones más allá de las fechas concretas del evento. Esta idea conecta directamente con una de las líneas estratégicas del estudio: pasar de una lógica de evento a una lógica de ecosistema.

La sesión abordó también la importancia de las instituciones fotográficas, museos, fundaciones, escuelas y centros culturales como agentes capaces de aportar experiencia, archivos, colecciones, metodologías, materiales didácticos, programas de mediación y conocimiento acumulado. Entidades como el IEFC, Foto Colectania, el MNAC, los espacios independientes y los proyectos editoriales especializados muestran que en Barcelona existe una densidad significativa de recursos y saberes fotográficos. El reto es cómo poner esos recursos en circulación, cómo conectarlos con otros territorios y cómo evitar que cada proyecto tenga que empezar desde cero.

El fotolibro y la edición especializada ocuparon también un lugar destacado en la conversación. Se señaló que, al igual que ocurre con la fotografía expositiva, el libro fotográfico sigue encontrando dificultades para salir de circuitos muy especializados. La comparación con otros campos, como el cómic o el libro en general, permitió plantear la necesidad de reforzar la presencia del fotolibro en bibliotecas, escuelas, universidades, ferias, librerías y programas públicos de adquisición. La cuestión no es solo producir libros, sino construir condiciones para que esos libros circulen, lleguen a públicos nuevos y formen parte de una cultura visual compartida.

La precariedad estructural del sector volvió a aparecer como una preocupación transversal. Se habló de festivales sostenidos con recursos escasos, equipos reducidos, calendarios administrativos poco adecuados, subvenciones que llegan tarde, actividades que dependen de voluntariado y proyectos que, pese a su valor cultural, no cuentan con condiciones suficientes para remunerar adecuadamente a autores, comisarios, mediadores, coordinadores y equipos técnicos. Esta fragilidad no afecta solo a los festivales; atraviesa también espacios independientes, centros culturales, escuelas, editoriales, instituciones y proyectos de creación.

En este sentido, se planteó la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles, con mejores prácticas profesionales, planificación plurianual, criterios claros de remuneración, colaboración entre instituciones y una mayor responsabilidad de las administraciones públicas. También se destacó que algunas mejoras son posibles cuando existen interlocutores sensibles, requisitos adecuados en las convocatorias y voluntad de ajustar las políticas culturales a las necesidades reales del sector.

La conversación permitió además situar la fotografía en relación con otros modelos internacionales. Se mencionaron experiencias vinculadas a festivales, fundaciones, bibliotecas, políticas públicas, fotolibros, coleccionismo y espacios permanentes de actividad que muestran la importancia de pensar la fotografía no como una suma de proyectos aislados, sino como un ecosistema que necesita continuidad, documentación, memoria, circulación y reconocimiento.

Desde la AIF, el grupo de discusión celebrado en Barcelona forma parte de una serie de encuentros cualitativos destinados a contrastar los resultados del estudio con la experiencia directa de profesionales y agentes clave del sector. Estos encuentros permiten ampliar la lectura de los datos, incorporar matices territoriales y detectar líneas de acción que ayuden a fortalecer la articulación del ecosistema fotográfico en España.

La sesión confirmó que Barcelona cuenta con una concentración especialmente significativa de agentes, instituciones y proyectos vinculados a la fotografía. Pero también mostró que esa densidad, por sí sola, no garantiza un sistema plenamente articulado. Para que la fotografía ocupe el lugar que le corresponde como lenguaje cultural contemporáneo, es necesario mejorar la conexión entre educación, mediación, creación, edición, coleccionismo, programación, investigación, instituciones y públicos.

Con este nuevo grupo de discusión, la AIF continúa avanzando en la elaboración del estudio sobre el ecosistema cultural de la fotografía en España y en el desarrollo de la guía formativa Fotografía con ojo. Siete pasos para no avanzar a ciegas en el ecosistema cultural de la fotografía, concebida como una herramienta de orientación para autores, profesionales, festivales, espacios culturales, agrupaciones, centros formativos, editores, mediadores e instituciones que trabajan en el ámbito de la cultura fotográfica.